Primeros tiempos como estudiante en el instituto y tres primeras latas de cerveza (Guinness, Fischer y Löwenbräu) que terminan convirtiéndose en portalápices. A ellas se van uniendo más y más; unas terminan almacenando más bolígrafos, las otras permanecen decorando las estanterías tras ser bebidas. También las botellas. Comienzan las incursiones en los muebles bar y cajones de la familia y ser "confiscados" cuantos vasos, bolígrafos, llaveros o posavasos voy encontrando.
Con el paso del tiempo se generaliza el uso de internet y descubres que no eres el único bicho raro con esa afición, encuentras las páginas de subastas y a otros coleccionistas por todo el mundo y la colección comienza a crecer cada vez con mayor rapidez. Hay coleccionistas que sólo se dedican a los posavasos, a la cristalería, las latas...; unas veces de todo el mundo, o sólo de España, o una sola pieza de cada país; otros coleccionan de todo pero de una sola marca (Guinness, Heineken, Cruzcampo, San Miguel...). Y por último estamos lo que podríamos definir como "Diógenes" cerveceros, que cualquier cosa nos viene bien y si es el primer objeto que tenemos no hay ningún problema: ya aparecerá un segundo para poder considerarlo una sub-colección.
También con el tiempo tomas conciencia de que no todo es eterno, ni lo material ni lo humano. Y que hay cosas que por unas u otras razones no puedes conseguir. Y empiezas a hacerte tu archivo fotográfico y a compartirlo. Porque esa furgoneta de reparto de Estrella de Levante de los años 70 llegará un día en que dejará de funcionar y muy probablemente desaparecerá. Porque el mural de Águila Dorada en Librilla terminará deteriorándose del todo por el paso del tiempo. Porque ese bar cambiará de marca de cerveza, o le cambiarán el luminoso por uno más moderno...
Si va bien la cosa, aquí podrás leer acerca de coleccionismo, música o cocina -ya sea de uno solo o de varios ingredientes combinados-, pero siempre con un denominador común: la cerveza.
Salud.





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